Aislamiento I

Isidro López-Aparicio



Aislamiento-Isolation

SENTIR EL AISLAMIENTO DEL PUEBLO SAHARAUI.

FEELING THE ISOLATION OF THE SAHARIANS.

Isidro López-Aparicio

 El artista Isidro López-Aparicio llevó a cabo en el Sahara una acción de gran repercusión y calado social, pasando 24 horas en un hoyo excavado en la arena del desierto (3m. profundidad) para después construir una plataforma (4m. altura) sobre la que permaneció con un fuerte viento desde donde finalmente atomizó agua a su alrededor.

The artist Isidro Lopez-Aparicio performs in the Sahara an art-action of great repercussion and social implication. He stayed 24 hours in a hole excavated in the sand of the desert (3m. depth), afterward constructed a platform (4m. Height) and remained at the top with a strong wind from where finally he atomized water around it.

 

En este performance le acompañaba la artista Pamen Pereira. La relación de los dos artistas revelaba distintas condiciones del aislamiento: total dentro de la tierra en los hoyos y parcial, en el aire sobre las plataformas, en la que existe un contacto visual, se comparte espacio y es foco visible de atracción.

Para López-Aparicio es importante destacar que “trabajar en esta sociedad saharaui implica un acto de respeto; vivir un aislamiento (su aislamiento) como un acto no sólo simbólico sino real”. Con vestimenta tradicional Saharaui (darraa y melhfa) para mimetizarse socialmente y generar imágenes de un gran impacto visual y ubicando la acción en el Sahara como un acto reivindicativo de un conflicto específico. 

El proceso duró una semana: ciclo de vida, día-noche, luz-oscuridad, calor-frío, y se debe sufrir, gozar, sentir el trabajo, el aislamiento, la indiferencia del entorno, el olvido, la impotencia, la monotonía, el deseo no saciado, el sentimiento de la imposibilidad, el sueño esperado. Como parte de la acción se hizo una carrera a la zona fronteriza con Mauritania, a un espacio de tierra de nadie (Ber-Teresit), dos horas corriendo por el Sahara, al medio día cuando el sol aprieta y en el desierto más minado del mundo escoltado por el Frente Polisario.  

Estos hoyos son nuevamente inundados por personas, llenos hasta no poder más completando el hueco restado al desierto de un hermanamiento de Saharauis y Occidentales. Son las personas las que en una resistencia pasiva completan el sueño del Sahara libre. Cuando el ciclo concluye la ayuda externa, la colaboración, la fuerza y la debilidad, la confianza, el compromiso permite salir a las personas.

López-Aparicio con la ayuda de Mohamad Zedaf elaboró dos plataformas. Y sobre éstas se permaneció en las alturas (estilitas) hasta el anochecer con un fuerte viento, cuando los dos artistas atomizaron agua tan deseada en el desierto. De esta forma dicho aislamiento pasó a convertirse en un acto de apertura y conexión. El agua, símbolo de vida sacó al lugar de su soledad. Es una esperanza, el árbol de la lluvia, que une a las personas y da ilusión y alegría, la alegoría de un oasis, referencia que se transforma en punto de encuentro que rememora el pasado, relojes solares del desierto, lugar donde volver a intervenir o incorporar otros nuevos.

Esta acción artística se convierte en un ritual al realizarse como una experiencia de retiro, una manera de generar un foco de atracción social y cultural y dejar poco a poco un bosque de tótem de personas que van participando y comprometiéndose en el conflicto del Sahara con el deseo de su solución. Un atractivo turístico, que se incluya en su oferta y la construcción de una imagen de marca específica de la República Árabe Saharaui Democrática.

Reflexión:

El arte como motivador del pensamiento, puede hacer reflexionar al individuo y a la sociedad. En Artifariti este axioma se convierte en una realidad, las creaciones que allí se llevan a cabo exponen la naturaleza de un conflicto, que dura demasiado y llevan a la sociedad occidental al debate y la exigencia de la liberación de los territorios ocupados del Sahara Occidental.